La vida en momentos parece injusta, los pensamientos nos hacen una mala pasada, sueñan con el amor perfecto pero no hay perfección alguna, el amor está envuelto en sinsabores donde aprendemos a que lo más importante es el amor que se tiene de sí mismo, para poder soportar aquellas circunstancias que entristecen etapas de nuestra vida y que conllevan a pensar que la felicidad esta en sentirse amado.
No solo es recibir amor, la verdadera muestra de cariño es la que se da sin pensar si es aceptado o no, solo nace del corazón y termina en la profundidad del alma adyacente del ser que amamos; transmitiendo sentimientos reprimidos y que muchas veces acostumbramos a ocultarlos por el miedo a no ser correspondido.
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